Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno:
Nuestra Unión se amplía. Dentro de poco seremos 27 con Rumania y Bulgaria. El Parlamento se felicita por ello.
Sobre las negociaciones con Turquía, el Parlamento europeo "ha señalado que la decisión del Consejo de no iniciar las negociaciones sobre 8 capítulos importantes que se refieren a políticas relacionadas con las restricciones de Turquía respecto a Chipre y de no cerrar provisionalmente ningún capítulo, es una consecuencia inevitable de la postura de Turquía respecto al protocolo adicional por el que se amplía el acuerdo de asociación CE-Turquía a los 10 nuevos Estados miembros."
El Parlamento europeo "también ha lamentado que no hayan tenido éxito los esfuerzos de la Presidencia Finlandesa para encontrar una solución a la cuestión del Protocolo adicional y al aislamiento de la comunidad chipriota turca.
Y ha pedido a la Presidencia alemana que continúe estos esfuerzos."
Además, el Parlamento europeo proclamaba ayer que deberá respetarse el compromiso asumido con respecto a los países de los Balcanes occidentales.
Capacidad de integración
Al mismo tiempo, es evidente que las ampliaciones preocupan a la opinión pública.
Por ello hemos iniciado un debate sobre la "capacidad de absorción" de nuevos miembros.
Pero, el Parlamento prefiere hablar de «capacidad de integración», es decir, de «capacidad de actuación con una mayor dimensión».
¿Como hacer compatible el número con la eficacia y con la coherencia en objetivos y políticas?
Para el Parlamento, ello exige reformar las instituciones y las reglas de decisión y también recursos suficientes para garantizar la cohesión económica y social.
Hasta ahora cada ampliación había ido seguida de una etapa de profundización. Ambos procesos, ampliar e integrar, se desarrollaban paralelamente, manteniendo su equilibrio.
Pero últimamente la ampliación se acelera y la integración se paraliza. El equilibrio se ha roto. Y el proyecto puede diluirse.
No podemos seguir aumentando la altura del edificio sin afianzar sus cimientos.
Restaurar el equilibrio, reforzar la estructura del edificio europeo tiene que ver, obviamente, con la salida del "impasse" constitucional.
Hace seis meses, decidieron ustedes prolongar el «período de reflexión» durante un año.
Mientras tanto, hemos conseguido -como nos proponíamos-resultados concretos en terrenos que afectan a los ciudadanos y la economía europea, como el Reglamento REACH, que ayer votamos en el Parlamento, o la Directiva relativa a los servicios, también me gustaría vivamente agradecer a la Presidencia Finlandesa sus grandes esfuerzos realizados para conseguir estos resultados.
Pero también constatamos que las decisiones son cada vez más lentas y difíciles. Que la unanimidad es cada vez más paralizante. Y que las declaraciones de intención no siempre se convierten en acción.
Los ejemplos no faltan:
- Investigación-desarrollo: Europa rezagada;
- Patentes europeas: acuerdo imposible;
- Instituto tecnológico: divergencias sobre el presupuesto;
- Energía renovable: los 25, divididos sobre los objetivos;
- Seguridad y Justicia: división sobre el derecho de veto.
Menciono estos temas porque afectan a ámbitos que ustedes han calificado a menudo como «prioritarios» y que volverán a debatir aquí.
Ciertamente, necesitamos producir resultados pero para eso necesitamos instrumentos.
Como ha dicho el Presidente Barroso, «no se pueden hacer las políticas de mañana con los instrumentos de ayer».
En la Resolución votada ayer, el Parlamento ha señalado una veintena de reformas institucionales imprescindibles para mantener nuestra capacidad de actuación.
Todas esas reformas están previstas en el Tratado Constitucional. Para el Parlamento es fundamental llevar a cabo una reforma de la Unión antes de cualquier futura ampliación.
Pero eso no debe ser un pretexto para retrasar las ampliaciones. Al contrario, hay que verlas como un motivo para reforzar con urgencia nuestra capacidad de actuación.
Señor Presidente:
Aprovecho para felicitarle por haber concluido la ratificación de la Constitución en su país, Finlandia, este pasado 5 de diciembre de 2006. De esta manera, son 16 los Estados miembros que lo han ratificado, de un total de 25.
Por lo que sé, en los contactos que Vd ha mantenido, nadie ha cuestionado las reformas institucionales previstas en el Tratado Constitucional.
Para el Parlamento europeo, debe preservarse lo esencial del Tratado Constitucional y respetar el equilibrio y los compromisos alcanzados en la primavera de 2004.
Hace quince días, el Primer Ministro irlandés, Sr. Ahern, nos recordó durante su visita al Parlamento Europeo lo difícil que fue su trabajo para poner fin a la Conferencia Intergubernamental.
Hay que evitar debatir de nuevo sobre los valores o las reformas institucionales, porque podríamos seguir discutiendo indefinidamente sin alcanzar un consenso más amplio que es el que tenemos.
Pero no es tabú cuestionar el término «Constitución». A fin de cuentas, como decía William Shakespeare: "What we call a rose by any other name would smell as sweet..."
Pero, MINI o MAXI Constitución o Tratado, lo importante es el contenido operativo y no el nombre del instrumento que necesitamos.
No perdamos de vista que el próximo mes de junio, en el momento de decidir el futuro del Tratado Constitucional, celebraremos los 10 años de Ámsterdam.
Ya hemos perdido demasiado tiempo. No perdamos más.
Por eso quiero felicitar a la Canciller alemana, Sra. Merkel por su compromiso de utilizar toda la energía de la Presidencia alemana para encontrar una solución al impasse constitucional.
Pero no nos equivoquemos. Un acuerdo entre todos los Gobiernos es, desde luego, necesario. Pero ya no es suficiente. Ya no será posible seguir construyendo Europa sin un fuerte compromiso de sus pueblos.
La época en que los avances europeos se hacían solo con hombres políticos o técnicos visionarios a través de acuerdos entre gobiernos ante el consenso blando de los ciudadanos forma parte del pasado.
Ahora los ciudadanos tienen que estar implicados en el proceso de integración europea.
Y para eso hace falta una Europa que se ocupe de sus problemas cotidianos, su seguridad, su prosperidad y su bienestar.
Solo una Europa con dimensión social que aporte respuestas a sus preocupaciones conseguirá que responda a los retos de la mundialización.
Interesarles y comprometerles.
La Europa política sera social o no será.
Esta es la conclusión que extraigo de una apasionante experiencia de diálogo y debate político en muchos países cuerpo a cuerpo con los ciudadanos.
Innovación, energía y cambio climático
Señoras y señores miembros del Consejo europeo
Todos somos conscientes de que innovación tecnológica, energía y medio ambiente constituyen los aspectos indisociables de uno de los desafíos fundamentales de nuestro tiempo.
Afecta a nuestra influencia geopolítica, a nuestra independencia y a la posibilidad de extender al conjunto de la humanidad el bienestar de las sociedades desarrolladas.
En este desafío puede encontrar Europa una nueva ambición y un nuevo impulso.Debemos hacerle frente apoyándonos en la dimensión y la fuerza de la Europa unida.
Sobre la necesidad de aumentar nuestro esfuerzo en I+D todo se ha dicho ya. No hacen falta más declaraciones ni anunciar más compromisos.
Pero los últimos datos nos advierten de que no mejoramos nuestra posición. La progresión anual de nuestros esfuerzos es dos veces menor que la de los Estados Unidos.
Algunos Estados miembros incluso disminuyen su "intensidad tecnológica" (gasto en investigación con respecto a su PIB). Juntos apenas alcanzamos el 2 % y, de proseguir las tendencias actuales, para 2010 nos habremos situado en un 2,6 %, bien lejos del objetivo de Lisboa.
Es evidente que no basta con comparar nuestras actuaciones o fijar un objetivo para conseguirlo. La coordinación pasiva muestra sus límites. Debemos aunar nuestras acciones en mayor medida, comunitarizar mas nuestros recursos buscando las economías de escala y evitando la dispersión de esfuerzos. En eso tenemos también mucho que aprender de EE.UU.
Señoras y señores Miembros del Consejo Europeo,
Energía y medio ambiente son las dos caras de una misma moneda.
Sabemos que en los próximos anos la demanda mundial de energía va a crecer y mucho: 30 % para la UE, 42 % para los Estados Unidos, 130 % para las economías emergentes en el horizonte 2030.
No tenemos un problema de energia. Tenemos un problema de descarbonificacion de la energía. Y el informe Stern cifra el enorme coste del calentamiento climático para la economía mundial.
Si no cambiamos en nada nuestros hábitos y nuestras políticas, nuestra dependencia energética exterior pasará del 50 % actual a un 70 % para 2030.
Más que dependientes seremos vulnerables.
Desde que ustedes lanzaron en Hampton Court la idea de una política energética común, la crisis del gas en Ucrania y las grandes averías eléctricas en Alemania han puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad, tanto externa como interna.
Nuestras economías son tan interdependientes que esta vulnerabilidad es de facto colectiva y la respuesta eficiente a medio plazo solo puede ser la comunitaria.
Pero las únicas respuestas han sido de defensa y repliegue nacionales, debilitando nuestra capacidad de negociación y ofreciendo a nuestros proveedores las armas que necesitan para dividirnos. Solo actuando unidos y de forma solidaria seremos protagonistas globales
Javier Solana –al que felicito, de paso, por su Premio Carlomagno– sabe mejor que nadie que nuestra política exterior no podrá existir realmente sin una política energética común.
Pero la relación energía/medio ambiente no es sólo un problema. También es una fuente de desarrollo que evite el agotamiento de nuestro crecimiento económico.
El sector de las tecnologías medioambientales supera ya a la industria química en el PIB de la Unión. Estas tecnologías representan el 2,2 % de nuestro PIB y 3,4 millones de puestos de trabajo.
La demanda de tecnologías limpias está llamada a crecer y es un campo en el que Europa goza de una buena ventaja. De ahí podrá extraer «potencia». Podrá reducir su dependencia desarrollando al mismo tiempo su economía.
Unas tecnologías más eficaces pueden ayudarnos a ahorrar entre un 20 % y un 30 % de nuestro consumo.
Aun no hemos dado a las energías renovables la importancia que merecen: tan sólo cubren un 6 % de nuestras necesidades, pese a que los Estados miembros se prometieron hace cinco años que alcanzarían el 12 % para 2010.
En un informe aprobado hoy, el Parlamento les propone que se establezca el objetivo de alcanzar el 25 % para 2020.
Pero una vez mas no se trata de proclamar objetivos, algo en lo que somos sin duda competitivos, sino de alcanzar resultados mediante las políticas adecuadas.
Hasta ahora no hemos tenido política energética sino política de la competencia o del mercado interior aplicada al sector energético ,como uno mas, sin tener demasiado en cuenta sus características propias.
Pero las cuestiones de potencia e independencia no las va a resolver el mercado. Hacen falta voluntad e impulso politicos. Y el Tratado Constitucional nos ofrecía los instrumentos y el fundamento jurídico para avanzar.
En realidad, nos enfrentamos a una cuestión de supervivencia, aunque sea con tintes menos dramáticos que al final de la guerra. Podríamos inspirarnos en la experiencia del pasado para desarrollar un nuevo proyecto de futuro que movilizase a nuestros ciudadanos.
A semejanza de la CECA, podríamos conjugar nuestros esfuerzos en un proyecto coherente que aunara energía, medio ambiente e investigación.
Inmigración
Poco tengo que añadir a lo que ya les comente en la reunión de Lathi.
El Parlamento Europeo se alegra de que la Presidencia finlandesa intente recuperar el impulso que creó en Tampere, hace siete años. Porque necesitamos una estrategia conjunta para cuatro problemas interdependientes:
- la lucha contra la inmigración ilegal;
- la gestión de la inmigración legal;
- la cooperación con los países de origen;
- y el control de nuestras fronteras exteriores.
Saludo la intención del Consejo de considerar la emigración como una política global porque afecta a las políticas sociales y es el fruto de una mundialización cuyos beneficios no se distribuyen equitativamente. El PE lo ha pedido reiteradamente en sus resoluciones.
La Comisión ha entendido este reto global, haciendo que participen en esta política los Comisarios responsables del desarrollo, el comercio internacional, la agricultura y las relaciones exteriores.
El Consejo debe también adoptar un enfoque transversal y no dejar puesto que la inmigración sea un asunto de la exclusiva competencia de los Ministros de Interior.
En Lahti, les exhorté a que abandonaran el cerrojo de la unanimidad ahí donde todavía existe, en particular en materia de inmigración legal.
Desde entonces, el Parlamento ha vuelto a pedir que recurran a la mayoría cualificada para gestionar la inmigración legal y la integración de los nacionales de terceros países. Esperamos propuestas por parte de la Comisión.
La última propuesta que acaba de hacer el Comisario Frattini para mejorar los flujos de inmigración legal va en la buena dirección: dar a conocer mejor entre los candidatos a la emigración en África las necesidades europeas en términos de mano de obra.
Saludo también el trabajo de Frontex, a la que no se cesa de invocar a como un remedio contra la inmigración ilegal. Pedimos a los Estados que le faciliten los medios necesarios, sobre todo considerando la intención de la Comisión de reforzar la frontera sur de la UE.
EL PE ha demostrado responsabilidad y eficacia en el acuerdo en primera lectura, votado hoy en el Pleno, sobre los fondos para la política de emigración que movilizan recursos considerables (4000 millones de €). El Consejo debe demostrar igual actitud aprobando sin retraso la Directiva sobre el retorno de emigrantes ilegales para que esos fondos puedan ser utilizados de acuerdo con estándares comunes europeos.
Y no perdamos de vista que la mejor arma contra la inmigración clandestina sigue siendo la lucha decidida contra la oferta de trabajo clandestino en nuestros países.
Conclusión
Señoras y senores, esta es la última ocasión en la que tengo el honor de representar al Parlamento Europeo. Y la última, igualmente, para nuestro Secretario General, Julián Priestley, que se ha esforzado durante 10 años por renovar nuestra Institución. Es el verdadero artífice de la capacidad del PE de superar la ampliación y ser capaz de trabajar con 25 países,732 miembros y 20 idiomas.
Durante mi mandato, hemos trabado una muy buena cooperación entre el Parlamento y el Consejo, así como con las sucesivas Presidencias.
Creo que todo el mundo reconoce que el PE es hoy mas escuchado y yo les agradezco la atención que me han prestado.
El Parlamento Europeo se ha convertido en un protagonista legislativo más importante. No lo digo por patriotismo institucional, sino porque así aporta mayor contribución a la democratización de la Unión Europea y a la expresión del interés general de los europeos.
Durante mi mandato, me he esforzado en reforzar el diálogo entre parlamentarios europeos y nacionales, buscando vías de consenso y evitando conflictos entre distintos niveles de legitimidad y representación.
El Parlamento Europeo ha conseguido integrar a los diputados de los nuevos Estados miembros. El Parlamento Europeo ha logrado compromisos en actos legislativos importantes. Ha demostrado tenacidad en la defensa de las libertades públicas. Ha avanzado una reforma de su propio funcionamiento para concentrarse en los grandes retos que condicionarán la vida de nuestros ciudadanos.
Este momento me hace imaginar un encuentro, que nunca ocurrió, entre Jean Monnet y el gran poeta español A.Machado.
"Todo pasa y todo queda, pero lo de los hombres es pasar..."decía el poeta.
Si,"los hombres pasan, pero las instituciones quedan" decía Monnet "guardando el camino que se ha hecho al andar" le hubiera podido responder Machado.
Les deseo que sigan haciendo buen camino para Europa.
FONT: Parlament Europeu