Señoras y señores:
Para el Parlamento Europeo es una gran satisfacción recibir al galardonado con el Premio Sajaróv 2006, Sr. Aleksander Milínkievich, líder de las Fuerzas Democráticas Unidas de la oposición de Biolorrusia.
Estamos todos particularmente contentos de que pueda estar usted aquí hoy. Hemos de lamentar que no siempre hayan podido nuestros galardonados estar con nosotros porque no se les ha permitido venir a recibir este premio. Me refiero a Aung San Suu Kyi (1990), Wei Jingsheng (1996) y las Damas de Blanco (2005).
En Europa, instalada en nuestra democracia consolidada, damos por supuesto con mucha frecuencia que los derechos humanos son algo natural e indiscutible. Disfrutamos de nuestras libertades políticas y civiles, olvidando lo que cuesta adquirirlas.
Sin embargo, todavía hay muchas personas en todo el planeta que carecen de esas libertades.
Nuestra Unión se basa en el respeto a los Derechos Humanos, y tenemos que defenderlos y promoverlos en el resto del mundo. No por consideraciones morales solamente sino por nuestro propio interés.
El Premio Sajaróv es el exponente de la defensa y el compromiso de la Unión Europea por los Derechos Humanos.
Este año, el Premio Sajaróv distingue a una persona que está dedicando su vida a la lucha por la libertad en su país, Bielorrusia.
En efecto, en nuestro propio continente, en Europa, en Bielorrusia, hay diez millones de personas que carecen de libertades democráticas.
Las elecciones presidenciales que se celebraron en marzo en Bielorrusia, no fueron ni libres ni justas para la comunidad internacional. Y la Unión Europea no pudo mandar sus observadores, cuyo acceso al país fue denegado.
El Sr. Milínkievich tuvo el valor de retar personalmente al último régimen dictatorial de Europa. Consiguió unir a las fuerzas de la oposición democrática en la defensa de la sociedad bielorrusa para que se restablezcan los derechos democráticos y las libertades políticas en su país.
Ha encabezado manifestaciones multitudinarias contra el carácter antidemocrático de las elecciones y fue detenido por instar a los ciudadanos a manifestar su derecho fundamental a la libertad de expresión y de reunión.
Sr. Milínkievich:
Usted lucha contra el miedo y la intimidación que imperan en Bielorrusia.
Usted se ha convertido en el símbolo de la resistencia contra la opresión y de la esperanza en un futuro democrático.
Compartimos con usted la aspiración de la sociedad bielorrusa a obtener el derecho a elegir a sus líderes democráticamente, el derecho a tener acceso a una información independiente, el derecho a crear organizaciones no gubernamentales y el derecho a contar con un poder judicial independiente e imparcial.
Este Parlamento siempre se ha expresado enérgicamente en contra de la violencia, los arrestos arbitrarios y las sentencias con trasfondo político del régimen bielorruso contra todos aquellos que luchan por los derechos fundamentales de los ciudadanos de este país.
Hoy estamos recordando y honrando a todas esas personas.
Este Premio Sajaróv es muestra de nuestro apoyo a todos los miles de personas que han demostrado su valentía y su deseo de luchar por su propia dignidad y por Bielorrusia.
No es la primera vez que lo hacemos. En 2004, este Parlamento otorgó el Premio Sajaróv a la Asociación Bielorrusa de Periodistas como reconocimiento «a un grupo de profesionales que arriesga su vida diariamente por conocer la verdad y comunicársela a los ciudadanos.»
Hoy, en 2006, reiteramos de nuevo nuestro apoyo incondicional a la democracia en Bielorrusia.
Quiero recordar que en ese país se practica regularmente la pena de muerte y condenar la detención y sentencia de Aleksander Kazulin, actualmente en huelga de hambre en la cárcel.
Quiero también proclamar que el futuro de Bielorrusia está en Europa. La sociedad bielorrusa vivirá en una Europa democrática, libre y próspera.
Señoras y señores:
Nuestro galardonado con el Premio Sajaróv 2006 es un científico, como el propio Andrei Sajaróv. Ambos han compartido las mismas opiniones y los mismos valores. Ambos han experimentado las tristes consecuencias de hacer frente a un régimen totalitario.
El Premio Sajaróv se otorga este año a la esperanza de una Bielorrusia democrática y a todas las personas que a través del Señor Milínkievich harán realidad el sueño de su libertad.
Sr. Milínkievich, tiene usted la palabra.
FONT: Parlament Europeu
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