"Lecciones de las municipales", article de Josep Borrell publicat a Estrella Digital
Muchas cosas han ocurrido, o están ocurriendo, en Europa estos días.
En la escena internacional, las relaciones entre la UE y Rusia se enfrían y el PE vota una resolución en apoyo de Estonia, objeto de las iras de Putin por haber desplazado un monumento en memoria de los caídos del Ejército Rojo. Kasparov, el campeón mundial de ajedrez, pasa por Estrasburgo, donde es recibido como si fuera un primer ministro y denuncia enérgicamente la falta de libertades en Rusia.
En cuestiones de política interior, el PE aprueba una norma que obliga a los operadores de telecomunicaciones europeos a limitar el precio de las llamadas emitidas y recibidas en el extranjero (el famoso roaming). Beneficiará a más de 150 millones de europeos, especialmente a los turistas, que este verano pueden ahorrarse el susto de una factura del teléfono más cara que la del hotel.
Pero en España hemos celebrado elecciones municipales y autonómicas y los resultados, ampliamente conocidos ya, merecen algunos comentarios.
En primer lugar, el más preocupante, la alta abstención. En particular en Cataluña, donde se ha producido la participación más baja desde las primeras municipales de 1979, y mayor todavía en la ciudad de Barcelona. Quizá por el cansancio del debate y referéndum sobre el Estatut, pero en general la abstención parece ser más un fenómeno urbano que rural, por aquello de la proximidad entre electores y elegidos. Aunque con excepciones como las de Tarragona y Lleida, donde la participación ha aumentado, quizá porque allí parecía jugarse algo importante con resultado dudoso.
De manera que tanto criticar las elecciones europeas por su baja participación atribuida a la falta de interés por unas instituciones demasiado lejanas e incomprensibles en sus competencias y funcionamiento y luego resulta que en las locales, las que son de mayor proximidad al ciudadano, la participación no es mucho mayor.
Que sea un fenómeno general en toda Europa no nos debe servir de consuelo. Hay sin duda una crisis de la democracia representativa y por eso Ségolène Royale proponía reforzar los mecanismos de participación ciudadana para despertar el interés por la cosa pública.
Las razones de la crisis son varias pero se me ocurren tres: el sistema de designación de los candidatos en un sistema de listas cerradas y bloqueadas por el que los votantes apenas conocen a los primeros de la lista; una cierta satisfacción desmovilizadora por el funcionamiento normal de un país en el que nada trascendental parece estar en juego; y el escepticismo o la desconfianza, igualmente desmovilizadores, de los que no creen que la acción política pueda resolver sus problemas cotidianos, o no aprecian diferencias tangibles y traducibles a su realidad personal entre las propuestas de unos y otros.
El que se abstiene demuestra con su actitud una cierta indiferencia hacia el resultado del juego en el que no participa. Y la indiferencia proviene de la "no diferencia" entre las opciones posibles. Desde esta perspectiva es especialmente preocupante que la abstención sea mayor entre los votantes de izquierda. Como lo es también que aumente de una forma espectacular el numero de votos blancos (en Cataluña, desde donde sigo los resultados, un 62% más que en el 2003).
Algo habrá que hacer para detener esta tendencia a la baja en la participación política. Pero también me parece preocupante que las conductas irregulares no reciban ninguna sanción electoral. Alcaldes imputados por flagrante delito ecológico, o acusados de tráfico de influencia, cohecho y fraude fiscal, detenidos por la guardia civil y con evidentes signos de enriquecimiento injustificado son reelegidos con los mismos o más votos.
En España nos lamentamos mucho de la corrupción y los escándalos urbanísticos, un problema que trasciende nuestras fronteras, tanto que tras él se escudaba Putin en la cumbre UE-Rusia, a la que asistí en Finlandia a finales del pasado año, para quitar legitimidad a mis críticas por los asesinatos de periodistas en Rusia. Pero paradójicamente ese problema no parece tener influencia en las elecciones locales.
Se dirá que esto también ocurre en otras partes. Por ejemplo, el nuevo ministro de Estado francés A. Juppe fue condenado en firme por financiación ilegal de su partido y reelegido clamorosamente como alcalde de Burdeos al cumplir su pena de inhabilitación. Pero en este y otros casos notorios en Europa, como el del canciller Kolh, no se trataba de enriquecimientos personales como parece ser claramente el caso en el agitado mundo municipal español.
Por otra parte, es curioso que uno de los instrumentos legales más importantes para afrontar el problema del urbanismo, y el de la vivienda, la nueva Ley del Suelo, apenas haya sido objeto de debate durante una campaña en la que se ha discutido más de cuestiones de política nacional en un intento de convertirlas en primarias de las próximas generales.
Es una tentación inevitable y por otra parte los ciudadanos no dividen su universo político en compartimentos estancos, local, autonómico, estatal y europeo, sin conexiones entre ellos porque todo influye en todo y el discurso político tiende a concentrase en los aspectos más dramáticos de la realidad. Y en realidad se constata que desde 1983 el vencedor de las municipales ha ganado las siguientes generales... El problema del PP es que los resultados demuestran su soledad a la hora de encontrar aliados para gobernar allí donde su mayoría es insuficiente.
También los resultados, especialmente los de Madrid y Valencia, prueban lo difícil que es improvisar, tarde, candidatos sin vinculación suficiente con la ciudad que pretenden gobernar.
La forma de elegir los candidatos tendrá cada vez más impacto sobre los resultados. No bastan ya las siglas del partido que te presenta, ni ser un buen profesional, o famoso y conocido por actividades distintas y lejanas de la cosa municipal, sobre todo cuando se tienen enfrente alcaldes/as consolidados y centrados en el espectro electoral de la ciudad.
Es una de las lecciones que se pueden aprender de estas elecciones municipales. |